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Industria e interrumpibilidad

Hoy en día, la energía eléctrica no puede almacenarse a gran escala, por lo que es necesario gestionar la generación de electricidad en función de la demanda en cada momento.

Cada vez que consumimos electricidad, encendiendo una luz, trabajando con el ordenador, cargando un móvil o usando un electrodoméstico, en una central eléctrica (ya sea a base de energías renovables o no) se tiene que estar generando esa electricidad. Evidentemente, lo mismo ocurre, a mayor escala, cuando la electricidad se está consumiendo en una industria.

La demanda de electricidad no es uniforme a lo largo del día, ni a lo largo de la semana, ni a lo largo del año, si no que sigue distintos patrones. Existen horas o periodos punta, cuando el consumo es mayor, y horas o periodos valle, cuando el consumo es menor. La generación eléctrica tiene que ser, básicamente, igual a su consumo en cada momento.

Por ello es necesario “gestionar la demanda”, es decir, planificar e implantar medidas destinadas a influir en el modo de consumir energía para ahorrar energía y modificar el perfil de consumo diario, de manera que se pueda optimizar el funcionamiento de las centrales eléctricas, garantizar la fiabilidad del suministro de electricidad y conseguir una mejor integración de las energías renovables en el sistema eléctrico.

Uno de los problemas más importantes es la existencia de picos en la demanda de electricidad, que implica que determinadas instalaciones de generación sólo se requieran para cubrir estos picos. El resto del tiempo, estas instalaciones no están produciendo electricidad, aunque sí que tienen que mantenerse en condiciones para poder arrancar en cualquier momento que sea necesario, con el coste que esto conlleva.

Por otro lado, puntualmente pueden darse incidencias que provoquen una caída de la generación de la electricidad en momentos de máxima demanda. Por ejemplo: que la generación eólica baje por las condiciones meteorológicas, que haya una caída de una parte del sistema…

Una de las herramientas de gestión de la demanda es el “servicio de interrumpibilidad”, que sirve para dar una respuesta rápida y eficiente en situaciones de emergencia. Únicamente pueden acogerse a este tipo de contrato los grandes consumidores industriales que cumplan con los requisitos definidos por la normativa.

Mediante este servicio, Red Eléctrica, que es el operador del sistema eléctrico español, tiene la posibilidad de reducir la demanda de los grandes consumidores en momentos puntuales, resolviendo así incidencias o emergencias que, de otra manera, podrían redundar en una falta de suministro. En este momento la normativa en vigor es la Orden ITC/2370/2007, que coexiste con la Orden IET/2013/2013, que está en proceso de desarrollo.

Las empresas que contratan este servicio tienen la obligación de reducir su consumo bajo petición, paralizando su actividad productiva, y, a cambio, recibe una compensación por MWh consumido, que depende del compromiso asumido en el contrato y de un precio de referencia publicado trimestralmente en el BOE. Éste sería el marco actual con la Orden ITC/2370/2007. Según esta orden existen 5 tipos distintos de reducción de potencia, que dependen del tiempo mínimo de preaviso (que va de 2 horas a 0 minutos) y de la duración total máxima (que va de 12 horas a 1 hora). El máximo de horas de interrumpibilidad es de 120 al año. Las empresas pueden contratar la modalidad “a” (sólo los tipos 3, 4 y 5) o la modalidad “b” (todos los tipos).

Sin embargo, en 2013 se aprueba la Orden IET/2013/2013, que pretende introducir mecanismos competitivos en el mercado de la interrumpibilidad. Dentro de este nuevo marco normativo, Red Eléctrica Española decidirá cada año cuánta potencia interrumpible precisa para la siguiente temporada (del 1 de noviembre al 31 de octubre) y la subastará entre todas las empresas que cumplan con los criterios establecidos.

Con esta Orden también varían los tipos de interrumpibilidad. Se definen dos “productos”: Producto 5 MW y Producto 90 MW y 3 periodos de entrega distintos: Ejecución Instantánea (A), sin preaviso mínimo; Ejecución Rápida (B), preaviso mínimo de 15 minutos; y Ejecución Horaria (C), con preaviso mínimo de 2 horas. En cuanto al número máximo de horas anuales, para el Producto 5 MW, serán 240 horas (máximo 40 mensuales), y para el Producto 90MW, serán 360 horas (máximo 60 mensuales).

En cuanto a la compensación económica, se establece una parte fija (en función de la potencia a ceder asignada en la subasta) y otra variable (en función del tipo de interrumpibilidad aplicado).

Esta reforma del marco normativo ha levantado muchas críticas entre los grandes consumidores industriales que venían contratando este servicio, principalmente por las dificultades que implica para la planificación (nadie sabe cuál va a ser la demanda de interrumpibilidad de Red Eléctrica Española para el periodo siguiente, qué nuevas empresas puedan entrar en la subasta, si tendrá o no compensación…) y porque con los nuevos tipos de interrumpibilidad se elimina la modulación del modelo anterior. Asimismo, esta nueva Orden excluye a la mayoría de los actuales proveedores de este servicio, lo que afectaría a su competitividad, al aumentar sus costes.

Además, hasta ahora, Red Eléctrica Española sólo podía emitir órdenes de interrupción de suministro ante situaciones de emergencia. Con la nueva orden, las órdenes de interrumpibilidad podrán darse tanto por motivos técnicos, como por motivos económicos, es decir, cuando la interrupción implique un menor coste que la aplicación de los servicios de ajuste del sistema.

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