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De Limpiar A

COMO PASAR DE LIMPIAR (lo que ve la suegra) A DESINFECTAR. ORACULO MANUAL PARA INDUSTRIALES NO HABITUADOS

1.      LOS PORQUÉS

La nueva y terrible situación provocada por el COVID19 ha generado una enorme necesidad de mejorar los procesos de desinfección y limpieza. Para muchos sectores (alimentación, farmacia, sanidad, etc.) los protocolos tradicionales de limpieza y sanitización son, en general, eficientes para las nuevas demandas provocadas por el coronavirus y apenas han requerido mejoras (cosa diferente es la protección de trabajadores y clientes que sí se han tenido que mejorar)

Para otros muchos sectores la limpieza era algo secundario porque sus necesidades y riesgos eran muy bajos, y esto no es nada malo, es solo lógico, porque no existían evidencias de que se necesitara incrementar dichas operaciones.

También en esa lógica de que las operaciones de limpieza no estaban en la cadena de valor de las compañías, la inversión era bajísima y la contratación a mero precio. En muchas ocasiones los resultados estaban en consecuencia al gasto realizado, pero tampoco pasaba mucho. ¿Cuántas veces te has subido a un tren o a un autobús y en el asiento había migas? ¿Cuántas veces te has puesto los dedos negros de polvo al tocar un objeto en un comercio? ¿Cuántas veces un probador de ropa tenía sospechosos olores de origen animal? No lo aplaudo, pero reconozcamos que formaba parte de la antigua normalidad. Pero ¿Qué ocurriría ahora ante esas mismas migas? Que pensaríamos algo asi: ¡Si no quitan las migas que se ven, ya me dirás lo que hacen con el virus ¡

Es evidente que estas empresas se ven ahora ante unas demandas sociales en cuanto a higiene y limpieza a las que no están acostumbradas. Aquí les vamos a dar unos consejos para que puedan adaptar y mejorar sus procedimientos de limpieza.

2.      UNAS MUY NECESARIAS ACLARACIONES

  • Lamentamos tener que informarles que no hay ningún “rayo-laser-mágico” que acabe con el virus en su empresa, ojalá lo hubiera, ergo, desconfié de las soluciones fáciles.
  • Es muy importante conocer que no se pueden desinfectar superficies sucias, es decir, primero hay que limpiar y solo después, desinfectar.
  • Confíe en su empresa de limpieza que con toda seguridad le proporcionará los elementos necesarios y si no le suscita confianza, cambie de proveedor inmediatamente.

3.      Y UNAS PRIMERAS RECOMENDACIONES

Para facilitar la limpieza procure:

  • Retirar los elementos textiles, como alfombras, moquetas, cortinajes
  • Retire las sillas y asientos que no sean de un material rígido y lavable
  • Obligue a la recogida de objetos de las mesas, mostradores, etc., antes de la limpieza
  • Reduzca en la medida de lo posible los objetos que estén a mano de los clientes así como aquellos susceptibles de ser compartidos (como bolígrafos, teléfonos, etc.)
  • Elimine los folletos y catálogos, informe a sus clientes desde pantallas o bien de forma personal
  • Procure ventilar los locales antes y durante la limpieza con aire natural
  • Disponga de papeleras con tapa y pedal
  • Proteja adecuadamente al sus empleados que limpian

4.      ¿CÓMO SE LIMPIA Y DESINFECTA?

Primero de todo trabajando, hay que dedicar tiempo y esfuerzo físico, no se puede limpiar de otra manera, hay que darle fuerte a la bayeta y al estropajo.

Ya hemos dicho que primero hay que limpiar, no se puede desinfectar lo sucio porque el proceso de desinfección es ineficiente; además hay que considerar que un mero proceso de limpieza bien aplicado tiene una gran capacidad de desinfección (por eso hasta ahora muchas empresas se podían conformar con limpiar sin necesidad de, además, desinfectar.

4.1.            Espacios

  • Retire los llamados gruesos, es decir aquello que se ve a simple vista (papeles, envases vacíos, etc.)
  • Vacíe papeleras, despacio, sin remover demasiado los contenidos, para reducir la dispersión de polvo (al que se de adhieren con mucha facilidad los microorganismos) e introduzca el contenido en bolsas con cierre.

Este proceso debe de ser aun mas delicado y con mayor protección del trabajador si las papeleras pueden contener mascarillas o guantes.

  • Barra los suelos con suavidad, preferentemente usando una mopa empapada en desinfectante o bien utilice equipos de aspiración, siempre con la idea de no resuspender polvo por el motivo antes citado.
  • Limpie las superficies (muebles, mostradores, tiradores, etc.,) con un jabón detergente que no genere espuma (no suelen valen los domésticos, adquiera uno de uso profesional), sin encharcar demasiado. Enjuague y seque las superficies. Use bayetas de celulosa de un solo uso.

Preste especial atención a las zonas de se produce una mayor manipulación o uso por parte de clientes y empleados

Es muy importante que esta limpieza se haga con la suficiente fuerza e intensidad para que el proceso sea eficiente, hacerlo rápido o acariciando con la bayeta las superficies no vale para casi nada.

Si hay una suciedad especialmente adherida, posiblemente tenga que usar estropajos o cepillos hasta conseguir la limpieza deseada. Estos elementos no se deben de reutilizar en áreas diferentes, adquiera tantos como necesite. Una vez cumplida su misión se deben a su vez de limpiar en abundante agua caliente y detergente, dejándolos sumergidos en una solución desinfectante (recomendable hipoclorito sódico, la “lejía”) hasta el día siguiente

  • Aplique un desinfectante sobre las superficies limpias, sin encharcarlas, y deje secar al aire.
  • Friegue los suelos con un desinfectante, sin encharcarlos y dejando secar al aire.

4.2.            Los pequeños objetos

Los pequeños objetos son una fuente de riesgo por la manipulación que reciben, tanto de clientes como de trabajadores.

Procure que sean de materiales que faciliten su limpieza como el plástico y los metales y no utilice en la medida de lo posible los de madera, textiles o aquellos muy alambicados (como muchos recovecos)

  • Objetos sumergibles poco sucios: mantener al menos una hora en una solución de hipoclorito sódico
  • Objetos sumergibles muy sucios: lavar con detergente, enjuagar y mantener al menos una hora en una solución de hipoclorito sódico.
  • Objetos no sumergibles: aplique con un bayeta de celulosa de un solo uso una solución hidroalcohólica, dejando secar al aire.
  • Todos los objetos: al menos 4-5 veces al día se deben de desinfectar aplicando con un bayeta de celulosa de un solo uso una solución hidroalcohólica, dejando secar al aire. Los de mayor uso, como TPV, deben incluso desinfectarse tras cada uso.

4.3.            Textiles

Si no puede prescindir de los textiles, nuestro consejo es:

  • Use aspiración mecánica a diario, siempre ventilando al mismo tiempo
  • Pulverice una solución alcohólica especifica de textiles 5-6 veces al día y siempre al cerrar y antes de abrir el negocio

5.      LOS DESINFECTANTES

Confíe en su empresa de limpieza que con toda seguridad le proporcionará los elementos necesarios. No obstante, le vamos a dar unos consejos.

Los limpiadores y desinfectantes son una fuente de riesgo químico: respete las indicaciones del fabricante (no siempre “más” es “mejor”), tenga en cuenta la ficha de riesgo de manejo del producto y sobre todo NO MEZCLE VARIOS PRODUCTOS QUIMICOS, SALVO FORMULACION DEFINIDA ESPECIFICAMENTE POR SU PROVEEDOR DE PRODUCTOS DE LIMPIEZA

Nos referiremos a los desinfectantes por sus nombres mas populares, es posible que a alguien le suene sofisticado utilizar “peróxido de hidrogeno” cuando es el nombre químico de la simple y popular agua oxigenada.

5.1.            Consejos

  • En superficies y objetos sucios debe utilizar de forma previa una solución jabonosa, aclarar con agua y secar bien. Después puede aplicar los desinfectantes.
  • El virus resiste una banda de pH muy amplia (3-10), no es por tanto una vía adecuada de ataque. Sin embargo, tiene una relativa sensibilidad a la temperatura (a partir de tan solo 37º y en 24 horas tiene una tasa de reducción muy elevada)
  • El virus no es especialmente resistente a biocidas convencionales (amonios cuaternarios, alcohol, cloro, etc.)

5.2.            Lejía (hipoclorito sódico)

  • Es el más asequible y además es muy eficiente tanto contra el virus como como limpiador
  • Debe diluirse hasta un 0,1% (la forma comercial suele ser del 4%)
  • En zonas de especial riesgo y con superficies resistentes se puede aplicar con una concentración mayor
  • Si es posible no seque la zona desinfectada, así el tiempo de actuación estará asegurado (no secar es diferente a “dejar encharcado”)

5.3.            Alcohol (etanol)

  • Necesita superficies más limpias que la lejía, pero es menos agresivo
  • Se aplica diluido hasta un 60%, concentraciones mayores no son más eficaces, sino todo lo contrario
  • Algunas presentaciones comerciales lo mezclan con hipoclorito sódico (pero no es aconsejable la “mezcla casera”)
  • No se debe secar la superficie desinfectada, para asegurar un tiempo de tratamiento superior a los 2 minutos

5.4.            Agua oxigenada (peróxido de hidrogeno)

  • Requiere superficies limpias.
  • Prepárese en una dilución del 0,5%, que se aplicará al menos 2-3 minutos
  • Su gran ventaja es la baja agresividad química

5.5.            Otros productos

Hay productos más sofisticados, pero cuyo manejo requiere más precauciones y mayores conocimientos profesionales además de ensayar su funcionamiento sobre los diferentes materiales. NO ACONSEJAMOS SU USO SIN UNA AYUDA PROFESIONAL EXPERTA.

  • El sodio dicloroisocianurato es un producto de uso profesional sanitario.
  • El glutaraldehído es un potente desinfectante de uso también profesional, pero de manejo peligroso que obliga al uso de EPI de alto nivel de protección (en especial frente a gases) Ocurre lo mismo con los compuestos fenólicos.
  • El amonio cuaternario se utiliza muy a menudo en la industria alimentaria, es un derivado del amoniaco, y se puede presentar mezclado con otros productos. Requiere para su manejo una autorización administrativa. Es un producto muy adecuado para desinfectar superficies y objetos que puedan sumergirse en una disolución del mismo.

6.      OTROS METODOS “SENCILLOS”

Es evidente que todo el mundo está buscando soluciones y todo el mundo quiere vender sus soluciones. También es evidente que, como en toda crisis, también aparecen los santeros.  Es fácil que a un profano todo le parezca lo mismo o muy parecido y, claro, la tentación de lo sencillo, de lo que parece milagroso, es muy alta, especialmente si viene envuelta en un lenguaje ampuloso y oscuro (es la fascinación que tenemos, Dios sabe por qué, ante el charlatán).

No pretendemos cuestionar ningún método honrado, sí a los no honrados desde luego, pero creemos nuestra obligación alertar sobre algunas medias verdades.

6.1.            La luz ultravioleta

Está demostrado, rotundamente, que la luz ultravioleta (aproximadamente en los 240 nanómetros) tiene capacidad de alterar los ácidos nucleicos, DNA y RNA de los microorganismos (y de las propias células eucariotas) de tal manera que la reproducción de éstos se hace imposible. Ese efecto bioestático y biocida, le da un carácter primario de desinfectante.

Pero los científicos y los industriales saben que, por desgracia, no todo lo que funciona en el laboratorio (in vitro) actúa igual in vivo, en la realidad.

Aunque verán muchas ofertas de equipos de luz UV para diferentes usos. Son atractivos: sin químicos, sin efectos secundarios, sin olores y de aspecto atractivo. Pero (ya lo siento, se que la vida sería menor sin los “pero”) su eficiencia no siempre es la que el comerciante nos dice.

Primero, para un funcionamiento eficaz la potencia en watios a instalar en muy elevada (pero que muy elevada). Segundo, la distancia entre la fuente de emisión y el objeto tiene que ser mínima (pero muy minina). Tercero el tiempo de exposición debe de ser alto. Cuarto, la exposición tiene que llegar a todo lo que queramos desinfectar, una única fuente es insuficiente. Y quinto, no olvidemos que la luz UV requiere objetos y superficies muy limpias, la suciedad deja aún más en mínimos su eficacia.

Como ven son muchos peros. El resumen, y esa es mi experiencia profesional, el resultado es totalmente insuficiente en la mayoría de los casos, después de una inversión elevada. Es cierto que no hace daño casi en ningún caso ni a personas (si bien no se debe abusar de la exposición de personas ni afectar a los ojos, afortunadamente tanto “pero” lo hace relativamente poco peligroso) ni a objetos. No dudo que pueda ser tranquilizador para clientes o trabajadores (aún recuerdo la primera que vi, un simple fluorescente UV en una sala de preparación de alimentos, que lo encendían para “esterilizar la sala”, tenían que ver ustedes las placas de control microbiano de superficies y ambiente…, salían andando), pero poco más.

6.2.            El ozono

El ozono es un gas con símbolo químico O3.  También está demostrado in vitro que su enorme capacidad de oxidación, le convierten en un agente desinfectante. Se ha empleado en tratamiento de aguas (como la luz UV) y en “limpieza” de ambientes con malos olores (típico en los aseos bajo suelo de la hostelería/discotecas o cuando los sanitarios no funcionan bien y huele a sulfhídrico: huevos podridos)

Se puede generar por radiación ultravioleta sobre oxígeno, por eso en algunos locales comerciales que tienen una doble puerta de entrada de cristal, en el espacio entra ambas puertas, cuando da el sol, huele a ozono (olor que no puedo describirles, pero que es característico)

Su presentación como gas es atractiva porque intuitivamente “vemos” como el gas invade las estancias desinfectando todo. Ya, pero.

La escala de laboratorio no se adapta a la realidad, los resultados microbiológicos no son tan espectaculares, un mucho menos, como dice su publicidad. No es nada fácil medir la cantidad de ozono que producen los equipos. Requeriría un aislamiento, una estanqueidad que no siempre se puede conseguir. Es, sin embargo, bastante molesto e incluso irritante respirar aire ozonizado y por último, elevada capacidad oxidante no distingue lo bueno de lo malo ni lo fuerte de lo sensible y puede afectar a metales, circuitos electrónicos, etc.

De nuevo no niego que pueda funcionar, pero al igual que la luz UV el balance, en mi experiencia, no es satisfactorio.

7.      GUANTES Y MASCARILLAS

No es un tema relacionado directamente con la limpieza y desinfección, pero me gustaría hacer algún comentario para la vida empresarial, no me voy a referir, en ningún caso, al ámbito sanitario o clínico.

Ambos equipos comparten dos riesgos claro: dan una confianza al usuario que puede llegar al exceso y pueden suponer un peligro en las maniobras de colocación y uso.

La mayoría de las mascarillas protegen a los demás no a nosotros mismos, esas son las de gran calidad, caras y que solo se pueden usar unas horas. Mascarilla sí, pero no creamos que una mascarilla de quirófano nos protege de nada.

La mascarilla puesta a lo chapirri legionario tampoco sirve, debe cubrir boca y nariz, y si es de las que, si me protegen, requeriría usar gafas o pantallas, porque los ojos es una vía de entrada de virus.

Los guantes me preocupan aún más, porque tienen acentuados los dos malos efectos (exceso de confianza y riesgo en el manejo) Hace años que digo “más valen unas manos limpias que unos guantes sucios” y aun ahora mismo veo en muchos establecimientos guantes con “más mierda que el palo de un gallinero

La piel no es vía de entrada del virus. El riesgo viene al tocar la cara con manos contaminadas, con o sin guantes. Es mejor un lavado frecuente de manos, usando además soluciones hidroalcohólicas, que unos guantes que se deberían cambiar numerosas veces cada día. Además, las maniobras necesarias para su retirada pueden esparcir los microrganismos adheridos (el material del guante es muy eficaz adhiriendo microorganismos), incluido el virus. Puede entender el uso de guantes de “frutería” en estos establecimientos, para que los clientes no toquen las frutas y verduras, pero no les veo utilidad en los profesionales en la mayoría de los casos.

Resumen: lávate las manos, usa mascarilla (por la salud de los demás) y mantén la distancia de seguridad.

Serafin Carballo

scarballo@prysma.es

Es el director de consultoría de Prysma y coordina el equipo de gestión de riesgos de la compañía. Es Doctor en Microbiología Aplicada y profesor asociado de Biotecnología en la Universidad Complutense, en los grados de Biología y Bioquímica, así como de gestión de riesgos en los master de Biotecnología Industrial y Ambiental y en el de Microbiología de la misma universidad. Ha dirigido numerosos proyectos de seguridad biológica en grandes compañías. Es profesor de los cursos de calidad de AENOR y fue durante mas de 10 años el director del Máster de Calidad de la Fundación EOI.