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INNOVACIÓN Y CREATIVIDAD ¿JUNTAS O REVUELTAS?

Después del “emprendimiento” (la forma políticamente correcta de decir empresario) el segundo mantra moderno es la innovación.

Todo el mundo, público y privado, pone la innovación como la meta en donde todos los problemas se habrán resuelto. Siendo esto muy discutible, intentaremos ir a la raíz de la innovación que, necesariamente, debe de estar en la creatividad.

El mensaje subliminal de innovación para todos obvia el germen, procura eludir el espinoso tema de que sin una creatividad de base no puede haber innovación. Alguien tiene que tener una idea, nueva, transformada o incluso robada, para innovar. Luego los sistemas ordenados de innovación (tipo UNE 166002) cumplen con su misión de conducir el río (muchas veces arroyo) de la idea creada.

Hemos asumido que la innovación se puede sistematizar, pero no creo que hayamos asumido que la creatividad debe de ordenarse y “profesionalizarse” también  y que existen herramientas para ello, es decir, que hay que trabajar, lo cómodo y falso es decir: “… es que a mí no se me ocurre nada…” y seguir sentados.

La creatividad se entrena, se aprende, se mejora, pero siempre practicando, y cuando practicas mejoras tus resultados.

La creatividad, como otras habilidades horizontales (comunicación, lenguaje no verbal, etc.) genera, reconozcámoslo, rechazo entre muchas personas, genera mucha incomodidad; son típicas las reacciones que reivindican la técnica (en el fondo la rutina) frente a esas cosas…  Hay algo pudoroso en el español que le aleja de estas cosas inmateriales en el ámbito profesional, si bien en el general presumimos de pueblo innovador y creativo (sin matizar cuanto tenemos de pura improvisación en ello)

La creatividad se puede madurar mediante sencillas herramientas y actitudes:

Valorando las aportaciones de las personas (siempre es más seguro decir que no, pero eso es cobardía y dejación, el mundo ha avanzado diciendo “sí”) Escuchando a las personas, clientes, proveedores y compañeros.

Aprendiendo a dibujar, mal si no tiene bis artística, pero dibujando. La generación de “monos” y esquemas ayuda a pensar y a crear. Muy recomendable el libro de Fernando de Pablo

Mirando con el corazón nuestro entorno, ¡tanta información y tan poco pensamiento¡ Debemos abrir nuestra alma, no solo nuestros ojos.

Pensado fuera de la caja, es decir, luchando contra la dictadura de la inercia y del día a día y sobre todo luchando contra los avinagrados del “oye, oye, vamos a lo importante…” Porque…. ¿Qué demonios es lo importante?

Riendo, para que la risa traiga el optimismo (si este no estaba) y desde este crear; los cenizos no crean nunca nada, solo mal rollo y mal ambiente.

Probando, ensayando muy rápidamente, aunque sea chapuceramente, para  descartar rápidamente ideas no validas, pero ¡haz esa prueba! Pequeños dibujos, prototipos de cartón, servicios prestados a amigos o  familiares, ¡pero ensaya! Esto nos lo han enseñado los chicos del Design Thinking, como Tim Brown.

Premiando el error derivado del haberlo intentado y penando a quien no se mueve (a quien entierra el talento, como el perícopa del evangelio, por miedo a perderlo) y no al revés, como normalmente hacemos.

Gestión visual. Pega en las paredes tus ideas, tus esquemas, los recortes de prensa interesantes. Mira tus notas. Pon colores a tus cosas. El pensador de Rodin es solo una estatua,… le falta el rotafolio y el rotulador para ser una realidad.

Leyendo libros. Libros de papel. Con lápiz de dos colores para subrayar. Buenos libros, escritos por personas inteligentes. La lectura clásica, calmada, reflexiva sigue siendo fuente de inspiración. Las redes sociales pueden ser inspirativas y no se puede renunciar a ellas, pero tienen un elevado porcentaje de excipiente. El libro es principio activo al 100%.

El silencio. Una dosis mínima de silencio, como ausencia de ruido y gritos, es necesario para sacar de nuestra alma las ideas. El bullicio, tan español, solo tapa la vaguería mental. En el silencio el mejor acompañante es Bach o la Oreja de Van Gog, según gustos.

Sin críticacruel. La creación requiere confianza y protección frente a los fariseos, cómodos e improductivos, que siempre saben porque algo no va a funcionar, pero nunca aportan una solución o una alternativa.

Para finalizar solo dos palabras: PERSEVERANCIA. La insistencia y el trabajo son claves. Decía Picasso que la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando. No se puede decir más claro. Es cierto que puede llegar la famosa “serindipia”, pero tiene que llegar cuando estás con el boli y e papel. Volvemos, sea mito o no, a que si trabajas 10.000 horas en algo, quizás no serás un genio en ese algo, pero seguro que lo haces mucho mejor que en la primera hora (interesante, por pedagógico, el libro de Malcolm Glaswell, en donde nos cuenta que los Beatles no eran genios a bote pronto, sino el resultado de cientos de días tocando en antros y escuchando y aprendiendo).

Y segunda palabra SENCILLEZ, la creatividad, la creación e basa en pequeñas victorias, en pequeños éxitos, que acumulados suman o puedo favorecer un gran triunfo. No podemos esperar, ni podemos pedir, grandes e imponentes ideas, alguna vez surgen, es cierto, pero el 99,999% restante son pequeñas aportaciones, valiosas, porque marcan caminos, abren vías de conocimiento e incluso cuando son cadáveres, permiten que otras compañeras, ideas también, asalten las trincheras de la estulticia pisando sus cuerpos ya marchitos.

Autor:
Serafín Carballo
Prysma