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Neuroliderazgo, un nuevo paradigma para enfrentar los retos empresariales en entornos VUCA.

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En casi todos los foros sobre gestión empresarial resuena recurrentemente la palabra “transformación”, bien sea digital, organizacional o cultural. Está claro que este protagonismo viene dado por la relevancia que tiene hoy en día la adecuada gestión del cambio en las organizaciones, que ya se han acostumbrado a vivir en entornos VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo). El éxito o el fracaso en esta gestión perenne del cambio depende en gran medida del impulso de los líderes, por ello se ha producido una auténtica revolución en el mundo del Management, dentro del cual ha aparecido una nueva dimensión conceptual: el neuroliderazgo.

El enorme desarrollo de las investigaciones científicas sobre el cerebro ha permitido conocer cada vez mejor cómo funciona este órgano y cómo se toman las decisiones de conducta. En el Management también se están aplicando estos hallazgos y conocimientos para ayudar a los líderes a adquirir nuevas competencias intelectuales y emocionales que les permitan una mejor gestión de los retos de cambio y transformación de las empresas.

Estas nuevas capacidades de “Neuroliderazgo” pueden entrenarse a partir de la toma de consciencia de los procesos mentales y gracias a la plasticidad cerebral (la capacidad de las estructuras cerebrales de modificarse a partir de las experiencias).

El liderazgo es un factor clave en la ejecución de cambios estratégicos, del que depende el éxito o el fracaso o incluso la supervivencia de las compañías, por lo que se requieren nuevas “formas de pensamiento” en las que tiene un mayor peso las competencias neuroemocionales que las meramente intelectuales.

Las 3 características “top” que mejor ayudan a un neuroliderazgo eficiente son, entre otras muchas:

  • Pensamiento sistémico:

Saber y entender que una empresa es una organización abierta y compleja en la que hay muchos elementos interrelacionados, con lo cual un pequeño cambio en una de sus piezas puede tener una repercusión que afecte en gran medida al conjunto.

Así, un neurolíder debe desarrollar su capacidad para ser capaz de percibir la realidad desde ópticas y perspectivas diferentes, para poder anticipar y predecir cuáles pueden ser las consecuencias de sus decisiones en todas las pequeñas piezas que componen el engranaje global de la organización.

  • Capacidad motivacional e inspiracional:

Cuando toca enfrentarse a la resistencia al cambio inherente en todos los procesos de transformación empresarial allana el camino que el líder sea visto como un líder inspirador, que emane carisma y sea capaz de evangelizar fácilmente al resto de las personas para unir fuerzas y remar juntos en el mismo barco comprometidos con una visión y propósito compartido.

Para ello, debe contar con toda una serie de habilidades sociales y comunicativas: capacidad empática, de autoconocimiento y autogestión emocional, saber dar y recibir feedback, motivar a los equipos y ganar su confianza desde la honestidad y la transparencia, controlar el estrés, manejar las crisis y conflicto, potenciar el empoderamiento de los empleados, predicar con el ejemplo…

  • Creatividad e innovación:

Cambio e innovación van de la mano en entornos de incertidumbre, por lo que un líder que desarrolla su capacidad de creatividad es capaz de enfrentarse a nuevos retos. Sí, habéis leído bien, la creatividad no es algo innato, se puede entrenar e incluso diría que “es contagiosa” cuando se implementa adecuadamente encabezada y patrocinada por el líder.

No siempre es fácil hacer este entrenamiento, es un verdadero reto, especialmente si consideramos que gran parte de los procesos mentales (más de un 85%) ocurren por debajo del nivel de consciencia. Por ello, muchas veces se requiere apoyo externo profesional como el que ofrecemos desde PRYSMA, a partir del cual se pueden obtener nuevas competencias emocionales. También nos apoyamos en el uso de equipos de monitorización con biofeedback que miden las reacciones emocionales (galvanómetro, medidor del ritmo cardiaco, dilatación de la pupila, facial coding…).

A partir de la visualización de las curvas emocionales los neurolíderes toman autoconsciencia y mejora su capacidad de comprensión de las relaciones con los demás. En nuestro post Neuromanagement, la nueva herramienta que ayuda a los directivos a tomar decisiones estratégicas ya dimos algunas pistas sobre los beneficios de este tipo de trainings.

También es preciso tomar en consideración que el “neurolider perfecto” que reúna todas las habilidades y competencias a las que hemos hecho mención es muchas veces una “rara avis”, por lo tanto, casi siempre hay que apoyarse en los equipos de trabajo, abrir la puerta a un liderazgo compartido entre diversas personas con los diversos perfiles de esta nueva dimensión del liderazgo transfomacional.

Autor:
Teresa Pérez
Prysma