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Mejora de la eficiencia energética empresarial

METODOLOGÍA DE GESTIÓN DE LA ENERGÍA ISO 50001

Motivos por los que las empresas comprometidas con este referencial se extienden por el mundo

Fuente: ISO Survey.

Fuente: ISO Survey.

 

Según el World Energy Outlook (WEO 2013), publicado por la Agencia Internacional de la Energía, muchos de los principios más arraigados del sector energético se están reescribiendo. Países que antes eran importadores netos de energía, se están convirtiendo en exportadores, mientras quienes hace no mucho tiempo eran grandes exportadores de energía están liderando el crecimiento de la demanda mundial.
La correcta combinación entre políticas y tecnologías puede terminar con la correlación existente hasta ahora entre el crecimiento económico, la demanda de energía y las emisiones de CO2 vinculadas a la energía.
La Intensidad Energética –entendida como la cantidad de energía primaria o final utilizada en generar una unidad de riqueza (GDP)-, es el indicador que posiciona a los países ante los retos principales a los que se enfrenta el modelo energético:

  • Necesidad de mejora de la competitividad de las organizaciones.
  • Seguridad del suministro y disminución de la dependencia energética.
  • Disminución de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) para limitar los efectos del cambio climático.

Si pensamos en traducir el indicador “Intensidad Energética” a cualquier organización, obtendremos la energía que necesita consumir por cada unidad de producción, definiendo así el desempeño energético. Es precisamente a raíz de estas nuevas necesidades de mejorar la eficiencia energética global, cuando en el año 2011 se alcanzó un consenso internacional, que permitió la publicación de la norma ISO 50001 “Sistemas de Gestión de la Energía”, con una estructura de fácil integración en los referenciales más certificados del mundo (ISO 9001 e ISO 14001).

En un contexto energético cambiante, y que pone en riesgo permanente la competitividad de las empresas, el objetivo de la metodología ISO 50001 es mejorar el desempeño energético de las organizaciones, mejorando la gestión que hacen de la energía y su eficiencia energética, lo que redunda invariablemente en una reducción de costes, y una disminución de GEI.

 La metodología de implantación de la ISO 50001 marca la diferencia con otros referenciales, en la fuerte componente técnica que requiere para ahondar en la situación energética actual de la organización, y plantear la mejor estrategia para detectar y accionar el potencial de mejora de la eficiencia y la gestión energética.

De hecho existen dos hitos fundamentales en los proyectos de implantación de Sistemas de Gestión de la Energía que requieren de una buena solvencia técnica: la Revisión Energética y el establecimiento de la Línea Base de Energía.

El primero, como parte primordial de la Planificación Energética, se materializa en el Informe de Revisión Energética, que recopilará y analizará el uso que hace de la energía la organización, los principales procesos y equipos en los que se consume energía, y las oportunidades de mejora del desempeño energético detectadas.

El segundo, el establecimiento de la Línea Base de Energía, se trata de relacionar cada área de consumo de energía con el condicionante de ese consumo (por ejemplo, consumo de energía en refrigerar una oficina, respecto de la tempera exterior), definiendo un valor de referencia que será nuestro punto de partida para la mejora.

De esta manera, una vez ejecutemos un Plan de Acción para la Gestión de la Energía –previa aprobación por la gerencia correspondiente-, donde se desplieguen eficazmente los potenciales ahorros definidos en la Revisión Energética, podremos medir el impacto en la mejora del desempeño energético respecto de la Línea Base establecida.

El principal “caballo de batalla” con que nos enfrentaremos en estas tareas será, a buen seguro, la capacidad de medir los consumos de energía y las variables que afectan a esos consumos (cuánto más calor haga –variable temperatura-, más energía consumiré en refrigerar la oficina –energía eléctrica consumida por el sistema de refrigeración-).

El Sistema de Gestión de la Energía es la herramienta para la mejora del rendimiento energético de la organización, y deberá apoyarse en la adquisición de datos energéticos sólidos, por lo que es muy recomendable contar con adquisición de datos energéticos en automático y en continúo (vía telemática, SCADA, Software de control, PLC, etc…), facilitando la labor de seguimiento, control y análisis del comportamiento energético de la organización, por parte del Responsable de Gestión de la Energía.

Es bien sabido que “lo que no se puede medir, no se puede optimizar”, por lo que si no contamos con la infraestructura de medida adecuada, y con la suficiente solvencia técnica, correremos el riesgo de no poder hacer un ahorro de energía demostrado y verificable, y convertir nuestro Sistema de Gestión de la Energía en “papel mojado”.

 El espectacular avance de las empresas certificadas en ISO 50001 (aproximadamente 2.600 en más de 60 países, y un crecimiento del 116% interanual entre 2012 y 2013, según datos consolidados del ISO Survey), demuestra que la gestión energética mejorada es ya una necesidad, y que los riesgos regulatorios y las políticas energéticas de los países no hacen más que incentivar su implantación en las organizaciones que quieren seguir mejorando su competitividad. Tal es el ejemplo de Alemania, líder mundial en empresas certificadas (2.477 certificados en 2013), como resultado de sus políticas de apoyo a las empresas de alta competitividad.

En España existen actualmente más de 190 empresas certificadas, con casos de éxito en todos los sectores, y muy especialmente en el sector industrial, donde empresas como Asturiana de Zinc- Glencore, Atlantic Copper, Cepsa, Endesa, Ercros, Ferroatlántica, Red Eléctrica de España o Repsol, ya han materializado su mejora de la eficiencia energética tras implantar y certificar su Sistema de Gestión de la Energía.

Para el éxito de un proyecto de implantación ISO 50001 existen dos aspectos clave a considerar:

  • Tener una infraestructura de equipos de medida adecuada, y
  • Contar con un equipo de gestión energética multidisciplinar, con suficiente solvencia técnica y experiencia para interpretar la gestión de la energía de la organización y mejorarla, desde una visión estratégica a la particularización de la instalación con potencial de ahorro.

Cada organización tiene un potencial de ahorro energético distinto, que es necesario evaluar y medir de forma adecuada, considerando que la eficiencia energética no es “magia”, y que existirán distintos ahorros en función de periodo de amortización de las inversiones que se considere.

Las organizaciones que realicen este esfuerzo deben darle la visibilidad y comunicación apropiada, para poner en valor el compromiso con el ahorro y la mejora de la eficiencia energética.

Autor: Juan Martínez Díaz- Guerra. Prysma

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