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SEGURIDAD DE PACIENTE, UN RETO MULTIPROFESIONAL

La seguridad de paciente, siendo quizás una de las disciplinas que más tarde llega al panorama de gestión de riesgos, en el cual se adelantaron claramente la seguridad nuclear o la alimentaria, ha recorrido mucho más camino y más rápidamente que otras, como la seguridad ambiental o la misma gestión de riesgos operacionales.

Uno no puede menos que descubrirse ante enfoques tan innovadores, y eficientes, como el de la Universidad de Michigan y su célebre declaración de política de seguridad del paciente (Fuente: Improving patient safety in hospitals: turning idea into action. Michigan University 2007):

  • Tomar como base los estándares de acreditación.
  • Desarrollar un modelo ético.
  • Construir y priorizar una cultura de la seguridad.
  • Comprometer a la dirección/propiedad con la mejora de la seguridad.
  • Entender la seguridad como una responsabilidad compartida.
  • Desterrar el “error médico” por el “fallo de sistema”.
  • Adoptar un pensamiento flexible, alejado del prejuicio.
  • Apoyarse en una medicina sobre evidencias objetivas.
  • Interaccionar los procesos de calidad y seguridad.
  • Eliminar las barreras a la transparencia y la comunicación:
    • Eliminar la vergüenza ante el error.
    • No reprimir el fallo.
    • Eliminar la búsqueda de culpables.
    • Facilitar la comunicación en la cadena de mando.
    • Actuar.
  • Trabajar multidisciplinarmente y con todas las partes interesadas, incluidos pacientes.
Seguridad queso

Siempre me ha gustado esta valentía a la hora de identificar las causas de los problemas y proponer soluciones aparentemente “raras” como la de no castigar el error (para así poderlo aflorar y así, poderlo solucionar; ojo, la mala fe no entra aquí) así como la aplicación, casi radical, del modelo de James Reason de 1990 (el modelo del queso de gruyere) que explica los errores humanos como un fallo de los procesos y no tanto de las personas, por fácil, por humano que resulte, buscar cabezas de turco en todo lo que pasa (como hacemos con los políticos, cuando son, por desgracia, me parece que en muchos casos como nosotros….).

Espero que se entienda que aunque la sanidad ha desarrollado modelos de seguridad muy potentes, la parca extensión de éstos hace que los resultados generales sean, como poco, muy mejorables. Según los datos publicados, y los cito a modo de mero ejemplo) según el ENEAS (Estudio Nacional de Efectos Adversos) hecho en España en 2005 y el El IBEAS de Prevalencias de efectos adversos en hospitales de Latinoamérica de 2010 (Argentina, Colombia, Costa Rica, México y Perú):

  • Se producen exitus (muertes no esperadas) en el España: en el 4,4 % de los efectos adversos.
  • En América exitus del 1,8% de los efectos adversos.
  • El 31% de los E.A. implica un alargamiento de 4 días en España y hasta de 13 días en Iberoamérica.
  • Los E.A. se consideraron evitables en un 43% en España y del 60% en Iberoamérica.
  • Los dos primeros problemas son los relacionados con medicamentos (inadecuados, incompatibles o ausencia) y con las infecciones nosocomiales.
  • Problemas con menor incidencia son los problemas de procedimientos técnicos y los de diagnostico.
seguridad manos

Es decir, datos muy preocupantes, para mí más, cuando la principal campaña del MSC español es la relativa al lavado de manos por parte del personal sanitario en los hospitales, algo que nos retrotrae a los comienzos de la historia de la microbiología, cuando cirujanos con las manos sucias causaban miles de muertes en el mundo.

Me agrada el modelo de Michigan por muchas cosas, pero en este caso me gustaría resaltar la visión horizontal del problema, integrando a todos los grupos que influyen en los procesos, sin hacer una especial distinción en su jerarquía y así integra, claramente, médicos y enfermería, pero también lo hace con laboratorios, diagnóstico, mantenimiento e incluso con los propios enfermos y sus familiares; a nadie se puede dejar fuera, porque cada elemento tiene su aportación a la seguridad del paciente.

Esta horizontalidad no es un ataque de corrección política, como algunos podrían temerse, sino una visión del proceso global y de sus factores de influencia. Por eso la apuesta por los protocolos y por la estandarización que preconiza el hospital norteamericano. ¿Esto significa que el facultativo es prescindible o que es una mera maquina? No, en modo alguno, por suerte o por desgracia, la vida humana y su patología es tan variada que la participación del médico, con su ciencia+arte, es imprescindible, lo que no quita para que   en numerosas ocasiones lo más adecuado sea seguir los protocolos científicamente aceptados y prescindir de inventar la rueda allí donde no hace falta; y desde luego la higiene de manos (permítanme que vuelva a ello) es un protocolo universalmente aceptado. En definitiva, en los casos claros, en donde hay pautas claras (y científicas) el argumento de autoridad, individual,  no tiene sentido.

Claramente la norma  UNE 179003:2010, un acierto de AENOR que se adelantó al resto del mundo de la normalización, recoge este espíritu y lo transforma en un elemento certificable, aplicable a cualquier unidad sanitaria.

gestión riesgos

La normalización de la gestión de la seguridad, que toma como base los procesos, la prevención y la participación de los grupos de interés, puede mejorar notablemente la seguridad de los españoles cuando seamos pacientes. Es cierto que sin unas infraestructuras adecuadas un sistema de gestión poco puede hacer, pero solo con equipos tampoco hemos conseguido estar seguros en los hospitales, en donde la infección nosocomial sigue acechando (por cierto que para ello está la noma UNE 179006:2013 Sistema para la vigilancia, prevención y control de las infecciones relacionadas con la atención sanitaria en los hospitales. Requisitos).

Autor:
Serafín Carballo
Prysma