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LA CULTURA DE LA SEGURIDAD

La cultura de la seguridad en un país es parte de la cultura de desarrollo que las naciones tienen. Yo creo que ya debemos de dejar de sonreír ante las medidas de seguridad, muchas de ellas obvias, es cierto, que los anglosajones usan, y debemos de empezar a pensar que una visión horizontal de la seguridad es un componente que destaca en los países desarrollados…, de verdad.

Es cierto que cuando viajas a países claramente menos desarrollados que nosotros podemos apreciar algunas de nuestras mejoras (véase la foto de los cables eléctricos de Guatemala), pero cuando miramos dentro seguimos viendo cosas que  nos deberían llamar la atención (como poco)sino horrorizar y para muestra vean la foto (de pésima calidad, hecha con el móvil)de la sala de exposiciones de la Junta Municipal de Moncloa (Ayuntamiento de Madrid), exponían la World Press Photo 12,  en donde un vigilante ha situado su mesa y silla justo en una salida de emergencia, claramente señalizada. No hay que ser un experto en seguridad, sólo hay que haber aprovechado los años de colegio para aprender, sencillamente, a pensar y no hace estas barbaridades, no hay excusa.

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Y lo triste no es la anécdota, lo triste es el carácter de ejemplo que la anécdota tiene. No podemos pretender ser un país técnicamente pujante, socialmente avanzado e innovador, si algunas cosas no se nos imbuyen en el pensamiento diario, de una forma natural. Hablo de cosas como la sostenibilidad, la cortesía, el orden, el compromiso y, hoy, la cultura de la seguridad.

Quizás, bueno seguro, que ustedes piensan en temas de Prevención de Riesgos Laborales, y tienen razón, pero yo voy más allá (y sin quitarle una ápice de importancia) yo estoy reflexionando sobre una cultura de la seguridad, como país y como personas, que es la base de todo lo demás. Sin duda, la chapuza, los Pepes Goteras y Otilios que siguen existiendo en nuestro país, son la Resistencia a la cultura de la seguridad, en el trabajo, pero también en la vía pública (cruzar mirando al tendido) y en el hogar (¿Cuántos aparatos eléctricos enchufados a la red hay junto a bañeras?), porque es desde los ámbitos personales desde los que se llegará a otros niveles, más profesionalizados.

Me alegra comprobar que en muchas cosas hemos cambiado (en ocasiones nos hemos pasado, agarrados al tradicional péndulo hispano), ahora en la sierra de Madrid se ven muchos piolets y crampones, que antes solo eran para los Pirineos (usarlos en Madrid era de blandos, aunque todos los años alguien moría, y muere, en el Guadarrama), me agradan los ciclistas con casco (mucho menos me agradan los que van por las aceras pero eso es otro tema), me gusta que el móvil sea un compañero de solitarios que permite avisar de una emergencia, me gusta que se revisen calderas y calentadores, en fin, me gusta que se hagan muchas de estas cosas.

Pero, como les dije, Pepe Gotera y Otilio siguen ahí, firmemente agarrados a la chapuza, y así caminamos por calles y carreteras escuchando música y no al tráfico, no desconectamos la energía para manipular aparatos eléctricos, “baypaseamos” los mecanismos de seguridad de las maquinas, cambiamos ruedas sin asegurar el vehículo o mantenemos conversaciones al volante, con casi todos nuestros sentidos “fuera de combate”

Lo cultural es aquello que es capaz de penetrar en el seno de la sociedad, con las amenazas y sanciones se avanza poco. Es evidente que en la cultura empresarial sí está ya penetrando con fuerza esa cultura de la seguridad, y lo hace con una zanahoria (costes, paz, etc.) y un palo, y ese palo es la reputación.

La reputación empresarial se ha convertido en el mayor activo de una compañía y es por ello que hay que protegerla y ahí entra la gestión de la seguridad. Mi impresión es que la reputación y su valor es la palanca que ha movido el mundo empresarial, mas después de unos cuantos escándalos socio económicos. No le  quito valor al compromiso ni a la ética de las organizaciones, pero me encuentro más cómodo cuando identifico los porqués y estos tienen que ver con un razonable y legítimo interés material.

Hay que reconocer los esfuerzos de AENOR como normalizador, en el campo de la seguridad, proporcionando herramientas, referentes y esas saludables certificaciones que mantienen los sistemas vivos. Podemos citar algunas:

  • Prevención de riesgos laborales seria, en muchos casos certificada (futura ISO 45001)
  • Prevención de los delitos con responsabilidad penal para las empresas o compliance penal (UNE 19601)
  • Prevención del soborno y la corrupción (UNE ISO 37001)
  • Gestión de riesgos operacionales (ISO 31000 y ET EA 31)
  • UNE 150008:2008 de Análisis y evaluación del riesgo medioambiental
  • Seguridad de la información (ISO 27001)
  • Seguridad vial (ISO 39001)
  • Seguridad alimentaria (ISO 22000)
  • Seguridad de paciente (UNE 179003)

Un largo etc.

Como siempre le echaremos las culpas al gobierno (no a este, al que toque) y seguiremos sin mirarnos al espejo, para ver que los responsables de la seguridad somos nosotros, sin excusas, sin mirar para otro lado y hemos visto cómo hay una amplia oferta de herramientas para aumentar la seguridad de nuestros procesos. El cambio en la empresa ya se ha dado, nos falta ver cuándo va a llegar a la sociedad. Eso sí, esperemos que esa llegada sea razonable y nos vayamos, españoles al fin y al cabo, al otro lado del espectro.

Ese “otro lado del espectro” sería aumentar la seguridad pero a cambio de un bloqueo por exceso de celo, es decir, de incrementar tanto la seguridad perdiendo de vista la realidad, que se llegara a la triste (e inútil) conclusión de que lo que menos peligro tiene es no hacer nada… Los sistemas de riesgos son “sistemas” y de “riesgos”, un riesgo cero es imposible e inabordable económicamente. Este es otro campo en donde no deberíamos dejar entrar a los talibanes intelectuales (como habría que echarlos del mundo de la calidad, del medio ambiente,  etc.)

En fin, como despida, déjenme una pequeña prueba, cierren los ojos y trate de recordar ahora mismo dónde tiene la salida de emergencia más cercana y dónde hay un extintor…. ¿Ha sido usted capaz?

Nota: Ampliado del publicado en http://www.eoi.es/blogs/serafincarballo/cultura-de-la-seguridad/ por el mismo autor bajo licencia Creative Commons.

Autor:
Serafín Carballo
Prysma