902 88 57 66 prysma@prysma.es

LA CERTIFICACION EN LA GESTION DE LA PREVENCIÓN DE DELITOS EN LAS EMPRESAS

El 21 de enero pasado el parlamento aprobó una reforma del código penal que daba el espaldarazo definitivo a considerar, legalmente, como atenuadores de la responsabilidad penal de las empresas a los sistemas preventivos que cumplan una serie de condiciones. Dichas condiciones ya están recogidas en la especificación certificable de AENOR denominada “Sistema de gestión de riesgos para la prevención de delitos en las organizaciones”, siendo lo esperable que aquella empresa que implante correctamente y certifique esta especificación, se vea beneficiada, llegado el caso, por su aplicación.

El mundo de la gestión normalizada, en el fondo el mundo de la calidad, sigue penetrando en el ser íntimo de la sociedad y ahora entra en el mundo de la justicia, con respeto, sin ánimo de desocupar a nadie y sí con el espíritu de proponer soluciones, de aplicación voluntaria, a problemas reales. Esto requiere un esfuerzo de información desde la entidad de normalización, AENOR, desde las certificadoras en general así como un esfuerzo de acogimiento de nuevos planteamientos por parte de los grupos de interés de la justicia.

Cada vez más la certificación de sistemas (y productos) aporta un mayor valor añadido a la sociedad, desde esquemas flexibles, que, al menos de momento, se han mostrado inmunes a esquemas oligopolísticos (como sucede con la auditoría contable) La voluntariedad de estos esquemas dejan un gran campo de “libertad graduada” en donde la mejora continua con la intervención de todos los grupos de interés consigue grados de eficiencia que no se dan en otros ámbitos.

serafin01

Nosotros abogamos por una certificación seria, solvente, siempre cercana a la cadena de valor, a lo realmente importante, respetuosa con cada estrategia empresarial. La base, no obstante, de una certificación correcta, es una implantación rigurosa y eficiente de los requisitos de las normas y especificaciones, de tal manera que el alcance sea global respecto a los objetivos, los resultados se alcancen y el beneficio llegue a todos los grupos de interés. Es imprescindible asumir y reconocer la necesidad evitar el talibanismo de los detalles (el diablo está en los detalles dicen los anglosajones), cuando éstos impiden alcanzar las grandes metas; esto se hace aun más crítico si debemos de trabajar con abogados y su tendencia a perderse, y perder a los demás, en infinidad de nimiedades que impiden el éxito.

En el caso de la responsabilidad penal de las empresas, la certificación de un sistema de prevención de delitos tiene unas cuantas consideraciones. Vamos a repasarlas brevemente:

  • El mundo jurídico debe acercarse a la certificación, su significado, su uso y…., su éxito.
  • La judicatura, que evidentemente no pierde un ápice de sus competencias, debe empezar a apreciar y valorar los certificados, en modo semejante al que se valorar, por ejemplo, los informes de los peritos. El ministerio debería de facilitar información y formación sobre el sentido que tiene una certificación de sistemas hoy en día.
  • Las empresas, especialmente las que llegues de nuevas, deben de asumir que una certificación no es una patente de corso, que especialmente en este caso, el sistema está destinado a prevenir el error, pero que la base es una empresa sana y honrada, ética en sus acciones.
  • Los abogados deben de hacer su trabajo, identificar los requisitos legales de aplicación a sus compañías, pero deben permitir que otros profesionales se sumen, así es necesario que los expertos en riesgos evalúen éstos y entre ellos el de comisión de delito penal. Es clave asumir que gestionar riesgos es gestionar incertidumbres, la seguridad total es imposible, por muchas páginas que tengan los contratos y por nerviosos que se pongan los abogados.
  • Lo infinito es un enemigo, tampoco se puede, ni con más ni con menos incertidumbre, todos los riesgos posibles, los auditores deben de tenerlo en consideración.
  • Una certificación no es definitiva, es dinámica y debe de re analizar periódicamente el entorno y el sistema definido, por ello es básico la realización de las auditorias de seguimiento periódicas; una certificación de prevención de delitos no es una vacuna, es un tratamiento preventivo que debe de ser continuo
En este contexto es bueno recordar el significado de una certificación:
  • La certificación es voluntaria, caso contrario ya no hablamos de normas sino de leyes.
  • La certificación da fe de que se cumplen con los requisitos de una norma o una especificación, en cuanto a un sistema de gestión que, en este caso, hace todo lo posible para prevenir que en el seno de una empresa se cometa un delito penal, pero no es garantía absoluta de que ello no ocurra (ya sabemos, no es una vacuna).
  • La certificación se debe de llevar a cabo por entidades independientes (como las certificadoras acreditadas por ENAC, caso de AENOR), la sociedad debería de huir experimentos endogámicos de, por decir algo, colegios profesionales, asociaciones empresariales, etc.
  • La certificación de prevención de delitos, no es una certificación de cumplimiento de requisitos legales, es la demostración que sea ha realizado un análisis de riesgos respecto a la posibilidad de que la empresa como tal cometa un delito y que se han aplicado las medidas preventivas que se han creído eficientes.
  • Eficiente es aquello que alcanza unas metas, con un menor consumo de recursos. Estos sistemas, como todos, no disponen, ni bueno sería, de recursos infinitos, no seamos cándidos.

Es evidente que la sociedad puede dotarse, con ayuda de la administración pública, de mecanismos privados de regulación, de autorregulación, cosa que no quita espacio a la ley. El esfuerzo debe de hacerse en evitar caer en la endogamia estéril, como parece que ha ocurrido con la auditoría contable, que de pocos, muy pocos, escándalos financieros nos ha librado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *