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IOT AL SERVICIO DE LA EFICIENCIA ENERGÉTICA

Ya en 2015, el 53% de la población vivía en ciudades. Las proyecciones dicen que en 2050 será hasta el 70% de la población. Más de 10.000 millones de personas que vivirán, consumirán, y demandarán servicios en estas megalópolis.

La demanda de recursos como el agua y la energía, la generación de residuos, y las emisiones contaminantes generarán un impacto ambiental que deberá reducirse y mitigarse para asegurar su sostenibilidad.

El mundo se está transformando en un lugar en el que todos estamos conectados mediante máquinas, donde las personas exigen más y mejor información y servicios, y donde las empresas y las organizaciones públicas cuenten con tecnologías que les permiten ofrecer servicios de alto valor, eficaces y sostenibles.

El desarrollo de la tecnología Internet of Things (IOT) está llamada a ayudar a dar respuesta a este reto, como actor fundamental en el desarrollo de las Smart Cities.

Hoy, la calidad del aire y del agua, los medios de transporte públicos, el tráfico, la meteorología, la producción y el consumo de energía, son variables medidas por sensores, y controladas en tiempo real. Cuando estos datos se interconectan con edificios, vehículos, fábricas, plantas de generación eléctrica, alumbrado…es entonces cuando las ciudades son “smart”.

La tecnología debe ser capaz de explotar todas estas fuentes de datos (big data) y convertirlos en esos servicios de alto valor que demanda la ciudadanía.

En realidad, la base de los servicios smart, el concepto de servicios Machine to Machine (M2M), no es algo novedoso, ya que se lleva aplicando desde finales de los 90 en diversos sectores, y en especial en el sector industrial.

De hecho, las aplicaciones IOT más comúnmente utilizadas en el sector industrial son la monitorización y mantenimiento de instalaciones (68%), las operaciones en remoto (54%), y la conexión de dispositivos mediante wifi (70%) (Fuente: Aruba).

Estos usos se enmarcan bajo el concepto de Industria 4.0, que en el sector ya se entiende como la 4ª revolución industrial: La total integración de las tecnologías digitales en la industria.

Por otra parte, el consumo de energía en áreas urbanas de la UE representa entre el 60% y el 80% del total, y el binomio IOT y eficiencia energética deberá conseguir que los ciudadanos demanden servicios de alto valor con un menor gasto de energía y una mejor eficiencia en el uso de recursos.

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La eficiencia energética es una línea de trabajo más en el mundo IOT, donde la “sensorización” de procesos y la explotación de las bases de datos permiten caracterizar y optimizar los consumos de energía, y monitorizarlos en tiempo real.

Además, el contexto energético, con sus tres grandes desafíos: el cambio climático, la seguridad del abastecimiento de energía y la necesidad de mejorar la competitividad, sirve de palanca para que las empresas y organizaciones públicas coloquen la eficiencia energética en el centro de sus estrategias de actuación.

Los ahorros potenciales son inmensos. Por ejemplo, la aplicación de tecnologías IOT en hogares, puede contribuir a un ahorro del 40% de la energía en el contexto de estas smart cities, en aplicaciones como el control de la iluminación y el control de la climatización (Fuente: Golman Sachs).

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En definitiva, se plantea un nuevo entorno disruptivo en la manera en la que consumimos energía, donde la integración de energías renovables y del vehículo eléctrico, y el almacenamiento de energía, favorecerán la independencia energética.

Por su parte, las smart cities contribuirán a moderar la demanda, y la tecnología IOT ayudará a los consumidores y a las empresas a aprovechar oportunidades de mejorar su eficiencia energética.

La importancia de que estas mejoras de la eficiencia energética sean cuantificables crea la necesidad a las empresas y organizaciones públicas de monitorizar su consumo de energía, estandarizando esto bajo esquemas de gestión de la energía ISO 50001, para establecer planes de acción que reduzcan sus costes energéticos, mejorar su competitividad y las haga más sostenibles.

La revolución está en marcha, y nos hará más “smart”, y más sostenibles.

Autor:
Juan Martínez
Prysma