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EVALUACIÓN SQAS: “LA TRAVESÍA DEL DESIERTO”

SQAS (Safety & Quality Assessment System) es una herramienta de evaluación de los sistemas de Calidad, Protección, Seguridad y Salud Laboral, Medio Ambiente y Responsabilidad Social Empresarial de los proveedores de servicios logísticos y distribuidores de la industria química (Transportistas, Almacenes y Lavaderos de cisternas).

Las empresas químicas recurren a esta sistemática de evaluación de proveedores para asegurarse de que el trabajo realizado, a lo largo de toda la cadena de suministro, se lleva a cabo con los niveles de calidad exigidos y de manera segura para garantizar la protección  tanto de sus productos, empleados y medio ambiente, como de la sociedad en general.

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Cuando una organización toma la decisión de someterse a una evaluación SQAS, dar por hecho que su sistema de gestión cumple la mayoría de los requisitos SQAS es uno de los primeros errores que se suelen cometer.  Considerar que el responsable del sistema por sí solo puede alcanzar  el resultado esperado, es el segundo.

La complejidad de adaptar un sistema de gestión a los requisitos SQAS radica en que estos son mucho más exigentes y específicos que los marcados por las normas ISO 9001, ISO 14001 y OHSAS 18001, de manera que el poseer un sistema certificado no conlleva cumplir con SQAS.

A esto hay que sumarle el amplio abanico de disciplinas que alcanza SQAS, ya que no se limita a la calidad, medio ambiente y prevención de riesgos laborales, sino que incide en la protección referida a la seguridad de la mercancía y las personas durante todo el proceso, la responsabilidad empresarial y, fundamentalmente, la modificación de la conducta de la organización y las personas  dirigida hacia la supresión de las situaciones inseguras. Por lo que abordar una implantación SQAS supone contar con un equipo multidisciplinar de expertos en todos estos campos que, además, dispongan de tiempo, cosa poco habitual en las empresas del sector.

La opción más frecuente es acudir a empresas con experiencia en implantaciones de este tipo que aporten los recursos y experiencia necesarios para poder ejecutar el proyecto. La objetividad de estas empresas externas es un punto a favor al proyecto, ya que las organizaciones y las personas que las componen suelen tener vicios adquiridos en su operativa que son difíciles de corregir internamente.

La adaptación de un sistema de gestión para conseguir con éxito cumplir con SQAS se divide en las siguientes fases:

Fase I

El proyecto comienza con la creación del equipo de trabajo que procede a analizar cada uno de los módulos sobre los que van a ser evaluados y así poder planificar el trabajo.

Fase II

Es necesario el estudio exhaustivo cada uno de los requisitos detallados en los cuestionarios SQAS comprobando si ya se cumple o si es necesario actuar. Entender qué es lo que se exige para cada uno de los requisitos SQAS no es fácil ni intuitivo, para la interpretación de las preguntas de los cuestionarios hay publicadas una serie de guías (CEFIC), pero es recomendable contar con expertos SQAS externos a la organización que además aportarán una visión objetiva.

Fase III 

Se trata de la etapa de implantación y adaptación del sistema por parte del equipo de trabajo. Es la etapa más laboriosa del proyecto, puesto que conlleva la implicación de toda la organización que sufrirá cambios en sus procedimientos y hábitos de trabajo.

Fase IV 

Una vez implantadas todas las medidas necesarias, mediante una evaluación interna se conocerá el grado de cumplimiento alcanzado. Es recomendable que sea realizada por un evaluador SQAS.

Fase V 

A raíz de los incumplimientos detectados en la evaluación interna, se procederá a hacer las correcciones correspondientes en el sistema.

Fase VI 

La organización se someterá a evaluación externa SQAS. A diferencia de una auditoría ISO, el sistema de puntuación aplicado (0, 1 ó NA), hace que no sea puntuado como positivo el cumplimiento de parte de un requisito o la implantación reciente de una proceso (se revisan los últimos 3 años). Para obtener una puntación positiva en cada uno de los ítems evaluados, es necesario cumplir con todos y cada uno de los epígrafes incluidos en el ítem y en la guía de evaluadores

Tras completar el proceso y superada la evaluación SQAS, el equipo de trabajo tendrá la sensación de haber pasado “La travesía del desierto”, pero haciendo examen comprobará que su sistema ha mejorado considerablemente, su trabajo se realiza con un grado de seguridad muy superior, la interrelación entre la dirección y el personal es una realidad, y la colaboración con clientes y proveedores se ha hecho mucho más fluida. A lo que se debe añadir la mejora de su posición en el mercado.

Autor:
Marta Arbeloa Losada
Prysma