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ECONOMÍA CIRCULAR: UN FUTURO PARA EUROPA

Europa está definiendo como quiere ser en un futuro no muy lejano en muchos aspectos y especialmente en materia de sostenibilidad. La Visión definida por la UE para el 2050 recogida en el 7º Programa de Acción en materia de Medio Ambiente es «Vivir bien, dentro de los límites ecológicos del planeta«.

Una de las líneas destacadas de trabajo para conseguir esta Visión se está centrando en un uso eficiente de los recursos y en una economía circular y baja en carbono, que forma parte ya de la Estrategia Europa 2020.

Fuente: SOER 2015

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Hasta ahora, la economía se ha basado en un modelo lineal de consumo, centrado en el «tomar-fabricar-consumir y eliminar», que está demostrando que no es una opción viable. En la UE cada ciudadano genera más de 4,5Tn de residuos anualmente de los que la mitad aproximadamente acaba en vertederos.

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Para hacer una transición a una economía circular, es necesario poner en valor de nuevo la reutilización, la reparación y el reciclaje de los materiales y recursos existentes. Necesitamos que los residuos que acaban en vertedero sean los mínimos posibles, dándoles el valor que se merecen. Esto significará que los recursos pueden permanecer más en el tiempo, ser usados una y otra vez, y por lo tanto conservar su valor.

 

CÓMO DISEÑAR UNA ECONOMÍA CIRCULAR

Pues diseñando los productos o servicios pensando en su reutilización, en que duren más tiempo, en que no generen residuo, etc. Ésto sólo puede conseguirse reconfigurando los sistemas globales de producción y consumo tal y como los conocemos ahora.

Pero para ello es necesario que se produzcan cambios en toda la cadena de valor, innovando en los procesos y las tecnologías (eco innovación) para devolver la función de recurso al residuo. Y estos cambios no pueden ir solos sino que también tienen que ir acompañados de cambios significativos en el entorno:

  • En las organizaciones, que deben rediseñar su cadena de suministro para hacerlos más eficientes;
  • En la forma en que se colabora y coopera dentro de la cadena de suministro, imprescindible;
  • En la definición de nuevos modelos de mercado, que proporcionen alternativas a los cambios en los patrones de consumo y al comportamiento de los consumidores (estilos de vida más sostenibles);
  • Y también en las políticas y métodos de financiación, que promuevan e incentiven esta economía circular.

Y todo ello puede contribuir a generar modelos de negocio más innovadores, que proporcionen más y mejor empleo y a hacer más competitivas las empresas y los territorios.

Europa ya ha empezado esta senda, definiendo objetivos concretos de mejora de la Productividad en el uso de recursos superior al 30% para el 2030.

Autor:
Olga López Rampérez
Prysma

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