902 88 57 66 prysma@prysma.es

COMERCIO DE LOS DERECHOS DE EMISIÓN: EL MERCADO DE LOS COSTES INDIRECTOS

El medio ambiente en economía forma parte de lo que se conoce como externalidad, el coste social que no es contemplado habitualmente en las cuentas de las empresas. El protocolo de Kioto diseñó un sistema para cubrir este “fallo de mercado” e integrar los costes de las emisiones de carbono en las políticas empresariales y luchar así contra el Cambio Climático, orientando la economía a la reducción de las emisiones de carbono: los Derechos de Emisión.

Muchos son los mecanismos puestos en marcha para los sectores afectados por Kioto que ayudan al cumplimiento de los objetivos de reducción. Inesperadamente y como consecuencia positiva, han aparecido otros mecanismos para el resto de sectores: Los mercados voluntarios de emisiones.

«Equilibrar la ecuación de carbono es posiblemente el mayor reto de nuestro tiempo y es, en su raíz, un problema económico”

Ecosystem Marketplace,“State of the voluntary Carbon Markets 2014”

“Quien contamina paga”. Este concepto, que fue introducido en la Directiva 2004/35/CE, hoy no sólo es parte de nuestra legislación ambiental, sino que lo tenemos ampliamente interiorizado.

Este concepto permitió por primera vez dar valor a lo que hasta el momento había sido una externalidad, lo que llamamos un coste social indirecto. De esta forma, si una industria vierte contaminantes en un río, esta será la responsable de los costes que deriven de la descontaminación del mismo, así como de los perjuicios que esta contaminación suponga a los habitantes de la zona.

Pero, ¿qué pasa si el efecto de la contaminación no es local, sino global y los afectados no son los habitantes de la zona, sino toda la población? ¿Cómo cuantificamos los daños indirectos?

lorena07_020215

Es aquí donde se presenta el problema que suponen las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Son numerosas las actividades que generan estos gases que, tras ser emitidos, ascienden hasta las capas altas de la atmósfera y se dejan arrastrar por las corrientes atmosféricas, haciendo de su emisión un problema global, cuyas consecuencias afectan a todo el planeta.

Arthur G. Pigou, precursor del ecologismo, fue el primer economista que abogó por la intervención del estado mediante subsidios e impuestos que corrigieran las externalidades ambientales. 

En este caso se planteaban dos problemas: por un lado, la contaminación no se podía eliminar debido a que nuestra economía está basada en carbono y, por el otro, habría que crear un impuesto global para las empresas que generaran GEI: Todas.

La solución estaba clara: si no podemos eliminar, al menos, debemos reducir para mitigar los efectos del Cambio Climático. El objetivo fijado en Kioto fue la reducción de un 5,2 % de la emisión global de GEI con respecto a 1990. Un objetivo que fue modulado entre los diferentes países y en el que Europa, de forma global, se comprometió a una reducción del 8 %.

Por otro lado, era necesario crear un impuesto global a aquellos que sobrepasen este límite de emisiones fijado y como parte fundamental del Protocolo se crearon los conocidos Derechos de Emisión (DE).

Ronald H. Coase, Economista británico y Premio Nobel de economía en 1991, creó la figura de “derecho de emisión” transferible, para que el mercado pudiese poner valor económico a los derechos y favorecer su transferencia

1 Derecho de Emisión = 1 tCO2eq a emitir

El límite de emisiones fijado, equivale al número total de Derechos de emisión disponibles. 

Cada gobierno tiene sus propios límites, en función de los objetivos fijados y establece además los límites sobre la cantidad de GEI que pueden ser emitidos en cada compañía, dentro de los sectores regulados (sectores incluidos en el Protocolo de Kioto), mediante la asignación de los correspondientes DE.

Se creó la “moneda”, el DE y después, el mercado, permitiendo la compra-venta de los DE entre empresas y gobiernos cuando éstos tengan un excedente o déficit respectivamente.

Cada tonelada emitida por encima del límite de emisiones fijado, debe ser compensada comprando un DE.

El precio de venta de los DE no está previamente fijado. Se trata, por tanto, de un “impuesto” que no tiene un precio fijo ni va a parar a un sistema fiscal.

Como todo, no es un mercado perfecto y, a veces, la posesión de DE no se materializa en reducciones reales de emisiones, o, como en otros casos, la compraventa de estos DE no tiene como finalidad última compensar emisiones sino que puede tratarse de una artimaña financiera.

lorena06_

Pero, ¿dónde se puede acudir para adquirir esos Derechos de Emisión? Por un lado, podemos encontrar los Derechos de Emisión Pasivos, que son aquellos de los que hablábamos (los DE sobrantes de otros lugares donde se ha emitido por debajo del límite fijado), y por otro, podemos adquirir DE generados en proyectos de reducción y captación de CO2 (DE activos). Entran en juego los Mecanismos de Flexibilidad.

Implementación conjunta y Mecanismos de Desarrollo limpio

Los mecanismos de flexibilidad permiten crear DE a través del desarrollo de proyectos que permitan reducir emisiones.

ERUs y CERs son los nombres que reciben estos Derechos, que se generan en base a los proyectos de reducción o captación, mediante el mecanismo de Implementación Conjunta (IC) y los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) respectivamente.

El mecanismo de Implementación Conjunta permite que las empresas puedan invertir en proyectos que generen reducciones (renovables, fijación de carbono, etc.) en otros países para alcanzar los compromisos de reducción. La diferencia fundamental con respecto de los MDL es que estos últimos tienen que asegurar que los proyectos contribuyen al Desarrollo Sostenible y las reducciones deben de ser generadas en países en desarrollo.

No se trata del único mercado que pretende cubrir las externalidades ambientales. En EEUU existen mercados locales para lluvia ácida (Acid Rain Program) y óxido nitroso (RECLAIM).

Enfoques Sectoriales, LED’s, NAMA’s y REDD

En las 20 Conferencias de las partes (COPs), habidas hasta el momento, se han ido planteando nuevos instrumentos para reducir las emisiones de CO2. Algunos de estos son los llamados Enfoques Sectoriales, orientados a la reducción de emisiones en sectores concretos, o los LEDs, estrategias de desarrollo basadas en la reducción de emisiones.

En el plan de acción aprobado en la COP 13, celebrada en Bali, se formalizó otro mecanismo conocido como Acciones de Mitigación Apropiadas por cada País (NAMAS, por sus siglas en inglés). Se trata de acciones propuestas por los países en desarrollo para reducir sus emisiones por debajo del nivel BAU (Bussines as usual), o nivel que resultaría de seguir haciendo las cosas como hasta el momento.

Desde su propuesta se ha convertido en uno de los mecanismos fundamentales para el Protocolo de Kioto ya que asegura el principio de adicionalidad (las acciones y por tanto, la reducción de emisiones, no se llevarían a cabo en el escenario base).

Otro novedoso instrumento es la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de bosques (REDD y REDD+). Este mecanismo valora el almacenamiento de carbono que presentan los bosques e intenta orientar las políticas hacia la preservación de estos ecosistemas y aquellas actividades de manejo que benefician la captura de carbono.

El mercado voluntario

Nuestro país no cumple los compromisos de reducción. En 2007 llego a emitir un 50% más de las emisiones registradas en 1990 y en 2012, a pesar de la bajada de la actividad económica provocada por la crisis, nos situábamos por encima del 22%.

En noviembre de 2013 el diario El país publicaba “España, entre los países que más pagan por cumplir Kioto”.

Según aseguraba este artículo, el dinero que debía asignar nuestro Gobierno para cumplir con los compromisos del Protocolo, se debía al carbono emitido por los sectores no regulados, también conocidos como sectores difusos.

En la actualidad, son muchas las empresas pertenecientes a estos sectores difusos las que han calculado sus emisiones de efecto invernadero (Huella de Carbono) y son cada vez más las que participan en los conocidos como “Mercados voluntarios de emisiones”.

Según el último informe de Ecosystem Marketplace, “State of the voluntary Carbon Markets 2014”, a nivel mundial en 2013, la compensación voluntaria movió 3.791 millones de dólares, que lograron bloquear 76 millones de toneladas de CO2.

La empresas enmarcan sus acciones de compensación como mecanismos para la Responabilidad Social Coorporativa, además de mantenerse en situación de liderazgo.

lorena02_020215

En España, la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), creó en 2014 el Registro de Huella de Carbono, donde además de registrarse cálculos y reducciones de emisiones, se integraron a su vez dos registros adicionales en materia de compensación de emisiones.

La compensación a través de este registro, asegura que los proyectos de captación de CO2 se realizan en España, algo que gran parte de los compradores de este servicio siempre ha demandado, con objeto de favorecer los proyectos locales y ampliar la visibilidad de sus acciones entre sus grupos de interés.

Las emisiones de CO2 están directamente relacionadas con el desarrollo y es necesario tener en cuenta el impacto del cambio climático, no sólo a nivel ambiental, sino también a nivel económico, para poder establecer los mecanismos de ayuda adecuados y ser eficientes en la reducción de emisiones.

Los sectores regulados tienen cada vez mecanismos más eficaces para combatir el cambio climático. Expertos de todo el mundo se reúnen cada año en las COP, para trabajar en materia de reducción de emisiones. La próxima en París, en 2015, que esperemos se cierre con un nuevo acuerdo global que esté preparado para 2020, año en el que finaliza el periodo vigente del Protocolo de Kioto.

Por otro lado, los sectores no regulados, comienzan a mover un mercado voluntario en el que muchos ponen sus esperanzas y que avanza, aunque muy lentamente.

Autor:
Lorena García García
Departamento de Energía y Sostenibilidad
Prysma

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *