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BENEFICIOS DE LA ESPECIALIZACIÓN INTELIGENTE

¿Qué beneficios da la especialización inteligente para la ciudadanía?

Después de más de un lustro de la aprobación de la Estrategia Europa 2020 (en julio de 2010) y gracias a los criterios introducidos para la adjudicación de los FEDER 2014-2020, ligados al desarrollo de estrategias de especialización inteligente, son muchos los territorios que en toda Europa están ya plenamente inmersos en el diseño e implementación de proyectos de ésta índole, ya sea a escala de toda la región, o, como en el caso de Catalunya, con la participación de gobiernos locales subregionales.

El modelo RIS3 (Research and Innovation Strategies for Smart Specialisation) establece unas condiciones muy claras respecto a cómo la administración local, las empresas y los centros de investigación deben cooperar para desarrollar estas estrategias, a través de mecanismos e instrumentos como la transferencia tecnológica, el apoyo a pequeñas y medianas empresas, la compra pública innovadora, la creación de redes de intercambio de conocimiento, entre otras, orientado así la triple hélix, al desarrollo de la especialización regional escogida. Pero la RIS3 deja claro desde el principio que su intención es superar la triple hélix e involucrar en el proceso de especialización a “sospechosos no-habituales”, refiriéndose a la sociedad civil, para conseguir una transformación real del territorio. La guía oficial de RIS3 no da una definición precisa de este grupo, por lo que debemos entender que se refiere a la ciudadanía en general y a las distintas entidades, asociaciones, ONG que articulan sus intereses y voluntades.

Pero, ¿cómo se consigue ésta colaboración? Desde luego, como se reconoce en la misma guía RIS3, no es un proceso sencillo, ya que requiere flexibilidad, adaptación de procesos, nuevas habilidades e incluso un importante re-equilibrio de poder de los agentes más tradicionales de la innovación y también de la sociedad civil. Según la RIS3, ésta puede contribuir al proceso de especialización inteligente de su territorio de distintas formas:

  • Como usuario final, que prueba las innovaciones realizadas;
  • Cómo identificador de nuevas necesidades y retos de la sociedad a las que los agentes de innovación deben dar respuesta;
  • Cómo agentes disruptivos que ponen en duda el status quo;
  • Como parte clave en la innovación social.

La participación de la sociedad civil se concretaría así en un continuo que va de ser un mero consumidor a ser un agente de cambio y de resolución de problemas que afectan al territorio, y participante activo de los procesos de innovación. Ahora bien, para que la RIS3 sea un proyecto realmente transformador del territorio necesitará que los demás agentes (triple hélix) se crean el papel de la sociedad civil, lo que debe ser incentivado por la administración local con medidas adecuadas, identificando también los agentes privados y del mundo de la investigación pioneros y que pueden liderar el proceso con iniciativas concretas.

lcapelEn el caso de la convocatoria de  Proyectos de Especialización y Competitividad Territorial financiados por el gobierno catalán con fondos FEDER en el marco de la RIS3CAT, se incluye al tejido social del territorio como uno de los agentes que puede formar parte del partenariado de éstos proyectos, tal como muestra la imagen de la izquierda, de la Guía de los PECT.

Esta participación seria pues beneficiosa para las empresas y el sector del conocimiento, que tendrían acceso a pruebas de testeo gratis, podrían desarrollar nuevos productos y servicios para dar respuesta a necesidades identificadas por la sociedad civil y beneficiarse de la aparición de nuevos agentes para transformar el sistema de innovación. ¿Cuál es, sin embargo, el beneficio para esta sociedad civil?

Si tenemos en cuenta lo que nos dice la RIS3, el objetivo último es obtener más y mejores trabajos, en una sociedad inteligente, inclusiva y sostenible. Los ciudadanos son pues los beneficiarios últimos del proceso, ya que estar en un territorio innovador y especializado debería ser generador de riqueza y bienestar.

El desafío está en conseguir que no sean meros receptores  de la innovación, sino agentes activos, para lo que podemos recurrir a conceptos  que incentivan la participación ciudadana en los procesos innovadores, tan ligados aún a la empresa y la investigación, como los living lab o la economía colaborativa.

Sin títuloEjemplos de living-labs que operan en Europa:¿se integrarán en la RIS3?

Los living lab, que tienen también ya un recorrido en Europa, como demuestra los distintos casos incluidos en el European Network of Living Labs (ENoL), son espacios de encuentro entre ciudadanos y empresas para permitir el testeo de productos y servicios y la articulación de nuevas demandas ciudadanas con las respuestas empresariales. Estos espacios, si ya existen, pueden ser incentivados desde las estrategias RIS3, y si no, se deben crear asegurando que realmente incluyen a la ciudadanía, y no se quedan vacíos, como ha pasado en algunos casos con iniciativas como los viveros de empresas. La economía colaborativa es una nueva realidad en la que las personas alejadas del mundo empresarial llevan a cabo intercambios de servicios o productos o iniciativas de desarrollo a través de crow-funding o similares. De nuevo, para que una estrategia de especialización involucre de manera real a la ciudadanía, debe poder identificar e incluir las que ya existan en el territorio e incentivar nuevas, con la colaboración de las empresas y el mundo del conocimiento.

Cabe esperar que los proyectos concretos que se desarrollen en el marco de las estrategias territoriales de especialización sean capaces de involucrar este tipo de iniciativas y darles valor a través de la innovación. Sólo desde el intercambio como iguales se conseguirá que los beneficios sean compartidos por todo el territorio y la ciudadanía que lo habita.

Autor:
Laura Capel
Prysma